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Vía @ImagenesTwits

Como hace varios viernes que no comparto música hoy vamos a hacer uno de múltiples canciones y no por artista, sino con una historia en común. Las emociones extremas suelen ser buenas fuentes de inspiración para el arte. La felicidad extrema (Vos Sabés, de Los Cadillas por ejemplo) pero fundamentalmente el dolor llevan a grandes creaciones musicales, y hoy vamos a ver esta segunda. Lo que voy a compartir es el contenido de la columna sobre la historia de la música que hace Mario Pergolini en el programa de Sietecase en la mañana de Vorterix, y esta semana le dedicó un espacio a esta temática, canciones de Rock Nacional que fueron compuestas para un amigo que se fue (que se murió, por las dudas). Es un poco bajón pero, como dijo Cerati, cada tanto es bueno “poner canciones tristes para sentirte mejor”, así que aquí vamos.

La primer canción es del genio de Luis Alberto Spinetta, que cuando tenía tan solo 17 años tuvo que bancarse la muerte de un amigo y lo puso en una de las canciones más hermosas del rock nacional, Tema de pototo. “La soledad es un amigo que no está” decía el flaco en un tema tan precioso como conmovedor, que les comparto hoy en una versión un toque más soul de Fabi Cantilo en su disco homenaje al rock nacional:

En segundo lugar aparece otro de los grandes del rock nacional, Fito Paez, en lo que curiosamente era uno de los temas favoritos del Flaco Spinetta, y que Fito compuso en el año 1985 para Juan Carlos Baglietto. El tema fue compuesto por Fito después de acompañar a un amigo al hospital donde le avisaron que sufría de leucemia (poco tiempo después moriría). El otrora flaco rosarino, como hacen los virtuosos, lo puso en esta canción, Las Cosas Tienen Movimiento; que aquí lo comparto en una versión un poco menos para abajo del Flaco Spinetta (con Fito de invitado):

Finalmente, para cerrar, otro homenaje a un amigo, en otro tema que siempre me gustó muchísimo, a veces se puede hablar de temas difíciles y hacer temas no tan para abajo, como hicieron los Divididos homenajeando a su amigazo Pepe Lui, como para terminar más para arriba esta triada de canciones:

En la radio las canciones fueron presentadas en sus versiones originales pero elegí hoy compartir algunos covers también. Señores, que arranque un buen fin de semana, largo para muchos. =)

Mundo Binario retro: un cuento que escribí hace muchos años

Hace rato que no hablaba sobre la jornada laboral de 8 horas, algo que en su momento ya critiqué bastante. Para dar continuidad a las ideas, me encontré el otro día con otro interesante artículo al respecto (parece que somos varios los que pensamos esto), “The surprising reason we have a 40-hour work week (and why we should re-think it)” (La sorprendente razón por la cual trabajamos 40 horas y por qué deberíamos re pensarlo”, gracias @fedeaikaware que compartió el enlace). Sobre el mismo, comparto y reflexiono sobre algunas ideas…

En primer lugar, ¿cuál es esa sorprendente razón? El artículo cita declaraciones de Henry Ford donde explica claramente por qué pasó a las semanas de 5 días y 40 horas, en lugar de las de 6 días y 48 horas que se venían utilizando:

“El ocio es un ingrediente indispensable en un mercado de consumo cada vez mayor, las personas que trabajan necesitan tener suficiente tiempo libre para encontrar usos para los productos de consumo, incluidos los automóviles.” Henry Ford

Sí señor, la jornada de 40 horas laborales no fue pensada para otra cosa que para fomentar el consumo. Las declaraciones oficiales fueron un poco más alegres, interesante leer una noticia del primero de mayo de 1926 cuando se hizo el anuncio, donde ejecutivos de Ford declaraban:

“Toda persona necesita más de un día para descansar y actividades recreativas, Ford siempre estuvo comprometida con la vida personal de nuestros empleados. Creemos que para una mejor vida, las personas deberían tener más tiempo para pasar con su familia.”

Si llevamos eso a la vida actual, con ciudades más grandes con tiempos de transporte más largos y otras yerbas, parece ser que esta jornada de 40 horas tampoco es la más óptima para que la gente pase tiempo en familia, descanse o se divierta. Quizás lo que hace falta ahora es un Ford que tome la decisión que sea trascendental para el mundo, aunque quizás esa es la diferencia entre el capitalismo y el capitalismo salvaje; en ese modelo de consumo de los años 20 todavía se buscaba favorecer al mercado y favorecer al ser humano al mismo tiempo, hoy en día parece que cuánto más puedan explotarnos mejor, total vamos a consumir igual.

Igualmente, de a poco van apareciendo cambios en este aspecto, ya hemos conversado sobre algunos países que comenzaron a aplicar jornadas laborales reducidas y muchas empresas ya trabajan con esquemas más flexibles por objetivos (habrá que ver si los objetivos que se ponen están orientados a trabajar muchas horas o no).

Por otro lado, el artículo habla de cómo opera nuestro cerebro y la importancia que tienen los recreos para optimizar nuestro rendimiento mental. Quizás también es hora de profundizar algo que muchas empresas están haciendo: recreación en el horario laboral. Es decir, venís 8 (¡9!) horas a la oficina pero tenés varias cosas para descansar y relajarte mientras trabajás.

El problema de esto sigue siendo de fondo: ¿las tareas que asignamos a nuestro equipo son posibles de ejecutar en menos de 40 horas? Porque si no, lo que pasa (y pasa) es que la gente se relaja en el trabajo, pero después se tienen que quedar más tiempo en el trabajo (¡más de 9 horas!) para cumplir los objetivos, entonces no tenemos gente que pasa más tiempo en su familia, sino gente más individualista que vive en el laburo pero que la pasa bomba porque juega un metegol 15 minutos o se duerme una siestita en la oficina. Es decir, infelices que se divierten pero que no dejan de perder su libertad en manos de un empleo.

No es lo mismo estar 7 horas en el trabajo y después elegir cómo me divierto con quién yo quiero divertirme y de la forma que yo quiero divertirme, que estar 10/11 horas en la oficina pero contar con descansos dentro de la oficina, con las opciones que mi empleador elige darme o facilitarme. No es lo mismo.

¿Hay Fords de los años 2000? Los hay, el mismo artículo cita el ejemplo de Quirky, una empresa que decidió cerrar un mes al año y que sus empleados descansen. Algunos fragmentos de la carte que su CEO, Ben Kaufman, envió a los empleados, titulada “una nueva forma de trabajar”:

Vamos a cerrar la compañía por 4 semansa al año, es decir, en lugar de trabajar 52 semanas, vamos a trabajar 48. Este es un parate obligatorio de cierre total de todas nuestras actividades. Las luces se apagan, respiramos profundo.

Tiempo para nosotros para explorar otras actividades creativas. Relajarnos y no preocuparnos sobre las cosas. Tiempo para nosotros para preparar nuestra cabeza para volver al juego. Para muchos de nosotros, tiempo para limpiar nuestros departamentos, ver al dentista y comprar un nuevo par de zapatillas.

Tiempo en el que todos como equipo nos vamos a relajar al mismo tiempo, ya que no habrá nada de qué preocuparse. Tiempo para nosotros para reflexionar sobre el éxito y los errores del trimestre anterior, y preparar nuestra mente para el que viene.

Interesante, ¿no? Siguen apareciendo nuevos jugadores que van planteando cambios en el escenario laboral, ¿cuánto tiempo le quedarán a las 8 horas en el trabajo?

Hoy escribo este post para reconocer una discapacidad que tengo: no puedo callarme cuando alguien me dice una estupidez, por más injustificada que sea, por más carente de sustento que sea una idea, por más estúpido que sea quién la plantea, cuando alguien me dice algo no puedo no contestarle. La semana pasada tuve una fuerte discusión con una persona (mayormente por Twitter) y algunos seguidores que se sumaron. No viene al caso a qué se debe la misma, no quiero hablar de eso hoy aquí. El tema es que por algo que hice en una charla se me acusó de algo bastante feo y elegí ponerme a discutir con esta persona si lo que decía sobre mí (en este caso que era machista y fomentaba la violencia de género). Y no pude callarme, primero pedí disculpas, después intenté con el humor y finalmente terminé un poco agresivo.

Luego del incidente varios amigos (varios en serio) me manifestaron que la solución a todo hubiera sido no contestar, salir de la discusión. Y les agradezco que me lo digan y lo valoro muchísimo, pero a todos ellos le tuve que contestar lo mismo: no puedo, no me sale. O sea, no me sale porque no puedo permitir que alguien diga una pavada y no contestarle, mi forma de ser no puede, es más fuerte que yo. No puedo permitir que alguien diga que soy un hijo de puta y no contestarle, de nuevo, por más carente de fundamento que sea dicha opinión.

No se si se trata de un principio (ya dije varias veces en este blog: el problema de este mundo no es la gente mala, es la gente buena que no dice o hace nada), del defecto de que soy un calentón total o de un ideal de que con humor y diálogo los idiotas se pueden volver menos idiotas. Yo creo que se trata de todo eso junto, pero cada uno es libre de ponerme donde quiera.

Lo que sí es un hecho, es que no puedo, no le encuentro sentido a no decir lo que pienso para evitarme un problema, no se lo puedo encontrar. O sea, no voy por la vida evitando discusiones o evitando problemas, no me preocupa tanto discutir con alguien.

Alguien me diría: ahora quedaste peor. Es relativo, dos o tres personas que se hubieran creído lo que se decía de mí terminaron dialogando conmigo en privado y pude explicarles que no soy machista y que, de hecho, me repele bastante la idea. Es cierto, otras tantas no cambiaron de opinión, ¿y qué? Yo hice lo que me sale.

¿Por qué tendría que haber evitado la discusión? Si es para evitarme un problema, es relativo, desde el momento en que alguien me agrede ya tengo un problema, también lo estoy evitando si no le contesto y no dejo mi opinión.

Eso no quita que no aprendí un par de cosas en esta discusión (creo, la más fuerte discusión que he tenido en redes sociales de forma pública), unas cuantas, y hubiera cambiado varias cosas (quizás amerite otro pos), pero en ningún momento me arrepiento de haber contestado (a mi estilo, con humor, sarcasmo, lo cual lo hace más dificil a veces) y no haberme quedado callado.

Como dije alguna vez, no me molesta enojarme, puedo estar enojado y ser feliz; creo que lo mejor es poder tener estas diferencias, manifestar nuestras opiniones y en el fondo de esto, seguir eligiendo ser felices.

Se escuchan opiniones sobre este tema (hablar o no hablar), comentarios sobre si soy o no machista, serán eliminados automáticamente. :)