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La semana pasada tuve el placer de dar una charla en ExpoTIC, un evento organizado por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para alumnos de escuelas secundarias, con el objetivo de mostrarles el mercado tecnológico actual, ahora que están en etapa de decidir qué carrera estudiar. En mi charla intenté mostrarles más allá del mundo tecnológico, cómo era el campo de la seguridad informática, y particularmente la experiencia adentro de un laboratorio antivirus. En fin, la charla pasó, salió muy bien, pero llegó la parte de las preguntas; y un alumno me preguntó de qué me recibí, a lo que le contesté que aún de nada, que tenía una carrera avanzada pero congelada y sin terminar. Entonces me pregunto si eso significaba que yo no recomendaba estudiar. Y acá es donde viene el malentendido que procedí a explicar, y que ya en su momento me dieron ganas de compartir acá en el blog. Porque más allá de la pregunta de este alumno que fue totalmente lógica, suelo encontrarme con esta duda cuando me toca charlar (familia, amigos) respecto a mi decisión de (por el momento) no avanzar o terminar la carrera.

Si quieren tener un poco más de base, ya escribí hace un tiempo sobre el dilema si estudiar o no estudiar. Entonces, procedo a explicar: hoy a mí no me dan ganas de terminar, porque siento que con el tiempo escaso que tenemos hay cosas más productivas que hacer para mi vida y para mi carrear profesional que avanzar en búsqueda de un título (un poco de chapa, un papel en la pared; a mi criterio hoy). No digo que el título no valga, digo que no tiene valor para mí, hoy. Ahora, que el título no tenga valor no significa, bajo ningún punto de vista, que la universidad  no tenga valor. La universidad es grandiosa. La volvería a empezar, la volvería a hacer. En los casi cinco años que estuve adentro de la universidad aprendí muchísimas cosas, conocí gente muy valiosa y, fundamentalmente, me formó la cabeza.

En mi caso yo estudie una Ingeniería y hoy, mi forma de pensar, de trabajar; tiene varios parámetros de esa mentalidad de Ingeniero. No soy un Ingeniero, no hay un papel que lo certifique; pero lo que aprendí en la universidad formandome como tal es algo que tampoco necesito un papel para ponerlo en práctica. El pensamiento sistémico, el enfoque hacia la solución de problemas, el entender que para un resultado atrás hay una serie de procesos, el disfrutar de diseñar y pensar esos procesos; son algunas de las marcas que dejó la universidad en mí. Y seguro habrá más que no reconozco.

Ir a la universidad tiene sentido, y es un paso que realmente recomiendo si están en el lugar donde se encontraban los chicos con los que hablé la semana pasada: por elegir su carrera. Les agrego que si van a estudiar informática están entrando a un mundo del futuro, a un mundo competitivo, en crecimiento; y que trabajar con tecnologías es pensar en dar soluciones con dichas tecnologías, algo muy atractivo. Si quieren adentrarse en la seguridad informática, les agrego que además es un mundo divertido, de muchas aventuras y a la vez muy amplio en su relación técnico/humana.

Resumiendo, la opinión de cuánto vale o no un título queda a criterio de cada uno; pero sí creo que la universidad es una etapa muy valiosa, y que ir a la universidad ayuda a aprender y formarse como un profesional y puede tener un valor incalculable como lo fue para mí.

Este post no puede terminar de otra forma, ¿y ustedes qué opinan? ;)

Vean este video, presentando una “tecnología revolucionaria” y despueś hablamos (la fuente:  @AleMarticorena):

¿Increíble, no? ¿Alguien había pensado alguna vez en un libro como una tecnología inalámbrica, revolucionaria, que nunca se cuelga?

Más allá de que el video tiene un toque de humor, me pareció interesante para pensar una idea: ¿qué es la tecnología?

Según la RAE, es un “conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico“. Sin embargo, estamos acostumbrados en estos tiempos a pensar la tecnología sólo como aquello que involucra circuitos eléctricos.

Pero la tecnología no es sólo eso. Sin ir más lejos, podemos pensar en otras revoluciones tecnológicas que no pasaron por lo eléctrico, sino por ejemplo, por la mecánica, como puede ser la máquina de vapor o máquinas textiles a principios del siglo XIX.

Pero de nuevo, hoy parece que hablar de tecnologías es sólo hablar de computadoras. Y eso es lo que vi en el video. Y si lo llevo justamente al ambito informático la cosa ya es extrema: quienes estudiamos carreras relacionadas a la informática parece que no podemos sacar la cabeza de una computadora. Como estudiamos tecnologías, estudiamos computadoras.

Por ejemplo, en mi caso, que elegí estudiar una carrear de Ingeniería (que ojalá algún día termine), recuerdo a varios docentes explicando que las soluciones que se esperan de un Ingeniero no necesariamente tienen que ser tecnológicas. Y cuando se llega a la empresa sería bueno ponerlo en práctica. Pensar que las soluciones que podemos aportar a los sistemas no necesariamente tienen que estar relacionadas a algo eléctrico.

En mi caso lo mismo, trabajo en seguridad, y no siempre las soluciones para la seguridad de la empresa son tecnológicas. A veces pueden implementarse controles físicos (como una llave, una reja) o controles administrativos (como una planilla de control de acceso). Pero no toda decisión en pos de la seguridad tiene que ser qué software impelementar, que appliance comprar, o lo que sea.

La pregunta es si quienes tenemos que tomar estas decisiones estamos preparados para eso. O sólo tenemos una computadora en la cabeza. Yo creo que estamos bastante mal en muchos casos, o en el general de los casos; y que pensar un poco por afuera de ESE tipo de tecnologías está bueno, agrega valor. Hay muchas tecnologías por explorar.

Hace mucho que no escribo esto, así que a ver si colaboran: ¿qué opinan? :)

El día de hoy es bastante particular para mi carrera profesional, ya que luego de casi un año y medio de trabajar desde mi casa he vuelto al día a día en la oficina, lo cual es bastante raro, estimulante y varias cosas más. Aclaro antes de seguir que en mi caso particular es una decisión que por suerte pude tomar yo, es decir que no estoy volviendo a la oficina forzado ni mucho menos, todo lo contrario.

Sobre el tema del teletrabajo yo escribí una serie de post hace un tiempo y quisiera aprovechar el día de hoy para agregar algunos datos más:

En primer lugar me gustaría analizar luego de esta interesante experiencia, cuál es a mi criterio la clave del éxito en lo que respecta al teletrabajo. Vale aclarar que parto de la base de que mi experiencia fue un éxito, lo cual solicito a mis jefes que si consideran lo contrario no lo comenten, ya que su comentario será censurado automáticamente. :mrgreen:

También antes de decir lo que quiero decir, debo mencionar que considero que son muchas las claves del éxito y factores que deben ser tenidos en cuenta para que las cosas salgan bien. Lease: infraestructura en orden, objetivos claros, convicción del jefe, condiciones claras, trabajo por resultados (la necesidad de poder definir el trabajo en estos términos), comunicación con la oficina (viajes) y otros. Pero, ahora sí, yo creo que luego de analizar lo que pasó y conversar un poco con quienes interactuaron conmigo en estos meses, que la clave estuvo en el reporte de resultados. Sí, quizás se esperaban algo más lindo para un título de un diario y esto parece una pavada, pero creo que gran parte del éxito fue la periodicidad (más de una vez por día por momentos) en que interactuaba con mi jefe para ponerlo al tanto de lo que estaba haciendo. Acá hay dos cosas a considerar. La primera, para un jefe es más difícil tener un teletrabajador que uno en la oficina, eso está claro (en realidad no tanto, pero sean buenos conmigo y sigamos con este planteo). Entonces, si hay un reporte constante de cuál es la situación, se hace más fácil para este poder dimensionar el trabajo del que está del otro lado, y poder administrar el tiempo de este y las tareas que le son asignadas. En mi caso, soy por momentos cuasi hincha pelotas (se desconoce el motivo del cuasi), e intentaba comunicarme con mi jefe no menos de dos veces por día, y mandarle mails todo el tiempo contando lo que hice y no hice. Creo que dio resultado y a pesar de las mil condiciones que afectaron, este es un dato que quería agregar para terminar esta serie de post. Además, el reporte constante tiene otro factor que aunque en mi caso quizás no se haya dado, creo que puede ser de valor: es más fácil asumir que un teletrabajador no está haciendo nada que uno en la oficina (sí, ya se, también es discutible, pero sigan siendo generosos conmigo). Digo, si uno no va reportando, es muy fácil caer en “este no está haciendo nada” y todos sabemos que esto no es beneficioso para el trabajo de nadie. Así que ya saben, si les toca estar algún día en el lugar que estuve, acá quedó un consejo final.

Para cerrar, y ya terminada esta experiencia, y dado que en los últimos meses decidí justamente terminar con el teletrabajo, vale mencionar algunas desventajas del mismo que, aclaro, no creo que le quiten valor, pero sí pienso que es otra cosa que vale la pena compartir: cuáles fueron las variables que hicieron que pese el ir a la oficina. Resumo las principales. En primer lugar, y como factor fundamental, la soledad. Si sos un teletrabajador para estar con tu familia, quizás no corre. Pero si vivís sólo, cuando terminás de trabajar estás sólo. Conclusión: pasás días enteros que estás sólo todo el día. Y la soledad no es fácil para cualquiera. A mí, que me gusta estar sólo, se me hicieron dificiles algunos días, no me quiero imaginar para alguno que no disfrute mucho del silencio. Además, nadie puede negar que los compañeros de trabajo son algo copado, y que ir a la oficina puede ser muy divertido. En mi caso yo lo cubría viajando seguido a la oficina, pero esto no es algo que todos puedan hacer. Además, dos datos más y cierro. El teletrabajo puede ser un impedimento para crecer. En mi caso particular, cuando comencé mi trabajo, y en la interacción con mi jefe, todo iba sobre rieles. Pero cuando aparecieron proyectos en donde tuve que empezar a interactuar con mucha gente (y de otras áreas), a pesar que las cosas salieron bien yo sentía que estando más cerca, iba a ser todo mejor. No se si me explico. Digo, cuando la interacción es con poca gente y siempre con la misma gente, se pueden lograr dinámicas muy copadas. Pero cuando la interacción comienza a ser con más gente y hay que coordinar horarios, reuniones, entregables y otras cosas, y especialmente con otros equipos, la cosa no es tan fácil. No creo que sea imposible, pero yo sí sentí que al menos más difícil.

Repito antes de cerrar: no se queden sólo con las desventajas, ya que escribí varios post antes elogiando al teletrabajo. Y lo sigo haciendo. Fue una experiencia increíble, lo volvería a hacer y lo recomiendo altamente si las condiciones de la vida, como fue mi caso, lo permiten o lo requieren.

En resumen, esto ha sido todo por mi parte, ya no soy más un teletrabajador, pero lo fui con mucha alegría y orgullo.

Leo dos post de Axel Marazzi en Alt1040 sobre un proyecto del gobierno de la ciudad de Buenos Aires para darle una portatil a cada alumno de escuelas estatales de la ciudad y la posterior crónica sobre una reunión donde fueron invitados varios bloggers a participar para discutir el proyecto.

Algunas ideas de resumen del proyecto:

  • La idea es que para Diciembre de 2011 los alumnos de escuelas estatales de la ciudad tengan una laptop.
  • Todavía se desconoce la plataforma y aparentemente en la reunión se discutió si Windows, Linux, o ambos (creo que sería la mejor opción).
  • También se desconoce el módelo de laptop que se va a utilizar.

Es decir, el proyecto aún está en pañales, con varios aspectos por definir pero con la clara intención de realizarlo, y este es un primer punto muy destacable: la voluntad de disminuir la brecha digital.

Ahora sí, respecto al proyecto, y viendo lo discutido en la reunión, me quedan muchas dudas sobre el mismo, y la forma en que estamos considerando la disminución de la brecha digital. Es decir, este tipo de discusiones terminan llevando a la idea de que tener físicamente un recurso informático va a disminuir la brecha digital. Entonces, parece ser que la ecuación “tengo una laptop = estoy incluido digitalmente” es lo único que se está discutiendo.

Sin embargo, cuando veo este tipo de proyectos, creo que hay un factor esencial que se está olvidando: el rol docente. Y aquí creo que deberían estar puesto los focos para realmente incluir digitalmente a los jóvenes en la escuela. ¿Quiénes van a enseñar a estos jóvenes a usar las laptops? En un país donde los docentes no ganan como deberían, no tienen las condiciones necesarias (tanto edilicias, de infraestructura, de recursos, de capacitación) y trabajan a desgano, se me hace difícil pensar que la mera posesión de una laptop por parte de los alumnos vaya a solucionar muchos problemas, y he aquí donde uno empieza a dudar si estos proyectos son buenas intenciones llevadas a cabos con ineptitud, o puros espejitos de colores. A todo esto hay que sumarle cuál es el trabajo respecto a curricula, horas cátedra, y otros; es decir, al rol que se le asigna a la tecnología desde el diseño de una educación nacional.

Creo yo, que los docentes deben ser el eje de un cambio en la forma en que se enseñan tecnologías, y se enseña con tecnologías. Si el docente no está incluido digitalmente, ¿qué le va a enseñar a sus alumnos? La respuesta es obvia, poco y nada. Pero parece que nadie se preocupa por esto. Parece que por ósmosis la mera posesión de la computadora va a darle a los chicos los conocimientos necesarios para usar estas tecnologías para mejorar su vida, para incluirse en la sociedad, para aprender, proyectar, crear o mejorar. Piensen cada uno de ustedes cómo fueron llegando a las tecnologías, de quienes se rodearon, quienes los instruyeron y seguro estarán de acuerdo que por ósmosis no fue.

Algunos me dirán que es un primer paso, que sin computadora no hay forma de inclusión digital, pero no creo que necesariamente sea así. Es cierto que hay muchos chicos humildes sin computadora en su casa pero, ¿cuántos son? De los 170 mil alumnos que estarán en el plan, ¿cuántos no tienen acceso a una computadora?, ¿cuántos de los que sí tienen computadora no la usan para estudiar, aprender, crear o desarrollar su intelecto?, ¿no sería este un punto también a tratar?

Digo, por decir algo, pero si los chicos están 6 horas en la escuela, ¿por qué no dotar las instituciones de computadoras, y dar gabinetes con docentes a los chicos para que se queden después de hora? Pero de nuevo, poniendo el foco en quién va a acompañar la apropiación de esa tecnología para con los chicos.

Para resumir mi idea, creo que si se pone el foco en mejorar la calidad docente, ese será el camino hacia la inclusión digital de los jóvenes. Creo que un buen docente puede hacer grandes logros en materia de inclusión digital, tenga el alumno o no una laptop que le regale el estado.

Espero que esto pueda ser así, y que el proyecto sea un primer paso hacia la inclusión digital que estimo, todos deseamos.

En este video que me compartieron esta semana (¡Gracias Cristian!), podemos ver al Presidente Ejecutivo de Telefónica hablando un poco sobre “la estrategia” de la empresa respecto a Internet.

Es asombroso ver que un tipo que ocupa un puesto tan importante en un proveedor tan importante pueda decir tantas pavadas en una conferencia de prensa. Triste es su ignorancia en lo que respecta a Internet, su fucionamiento y las nuevas tecnologías; y mucho más patético aún es que no sea conciente de dicha ignorancia y pueda salir a decir publicamente y responder preguntas al respecto. Les recomiendo mirarlo, por momentos dan ganas de reirse, por momentos ganas de atravezar la PC y acogotarlo al mejor estilo Homero Simpson.

Destacables frases de antología (y sin lugares comunes) como “Internet se ha vuelto una oportunidad para todos los chicos y chicas listos (de españa: inteligentes) en el mundo” o (ya sublime) “Ah… lo de Cloud Computing. Cloud Computing quiere decir que la inteligencia está en la red”. :mrgreen:

Aquí está, que lo disfruten y terminen bien la semana: